domingo, 14 de noviembre de 2010
COMUNICADO ANTE EL DESMEMBRAMIENTO DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA EN ANDALUCÍA
El paroxismo se alcanzó el pasado jueves 27 cuando representantes de las federaciones de servicios públicos de UGT y CCOO mercadearon el futuro del servicio público a cambio de la consolidación parcial de derechos laborales de la mitad de los trabajadores afectados por el decreto ley (los de los fijos de la administración paralela) y de una segura mayoría en los próximos comicios sindicales en los que éstos se incorporan al censo. En el camino quedan los despidos de trabajadores y trabajadoras fijas discontínuas de las empresas públicas, los derechos laborales de los emplead@s públicos y una concepción del servicio público que había sido la bandera del sindicalismo de clase durante décadas.
El argumentario de la Junta de Andalucía en torno a la procedencia de reformar la administración autonómica se centra en la necesidad de aumentar la eficacia de ésta. El mecanismo elegido por los políticos andaluces consiste en dotar de carta de naturaleza pública a la llamada Administración paralela para lo cual engrosarán sobremanera sus cometidos a la vez que se adelgazan las competencias en el seno de la Administración, trasladando así la gestión de los servicios públicos a las agencias, donde contados funcionarios actuarán junto con el resto de personal laboral, en base a criterios de gestión gerencial, obedeciendo órdenes de directivos regidos por el régimen laboral especial de alta dirección y seleccionados conforme a sus “meritos” específicos.
Esta reorientación tiene lugar hurtando el necesario debate sobre el futuro de la administración y obviando el requisito constitucional de imparcialidad y objetividad de ésta; entregando su dirección a los criterios economicistas, cortoplacistas y partidistas de gestión de unos servicios que poco a poco dejarán de ser públicos.
La tesis de los ideólogos neoliberales del modelo gerencial, los mismos al frente de la reforma laboral y la futura reforma de las pensiones, postulan “la eficacia” de la arbitrariedad y la tiranía del resultado coyuntural (ese que tanto gusta a los “mercados”) frente a la planificación estratégica de los recursos y políticas públicas. Es así como paulatinamente en las administraciones “socialistas” se ha impuesto un modelo neoliberal de gestión y nos encontramos hoy por sólo poner un ejemplo con ayuntamientos en los que las líneas de autobús son eliminadas por no ser “rentables” (lo eran para sus usuarios...). A partir de ahora nada se salvará, ni los colegios de los y las niñas andaluzas, que son obligados a realquilar sus instalaciones para rentabilizarlas en lugar de emplearlas en mejorar la formación y el tiempo de ocio de los y las escolares, ni la ecuanimidad y criterio en la adopción de un@ niñ@, o la prestación de otros servicios sociales. Es decir, convierte en Administración lo que no lo es, contagiando de sus prácticas (laborales, de gestión, con intereses mas allá de la defensa del interés general) el cada vez menor espacio administrativo.
Obvian que la eficacia sólo se alcanza planificando seriamente, con esfuerzo, a largo plazo y con servicios públicos sólidos que sustenten la actividad. La educación, las infraestructuras, la sanidad no son rentables económicamente en si mismas, son condiciones previas imprescindibles para el funcionamiento de la economía en general. Sin formación, carreteras o con trabajadores y trabajadoras enfermos difícilmente reactivaremos la economía de la Comunidad Autónoma.
Por otro lado estas nuevas entidades endeudadas, desconocidas por los ciudadan@s y con empleados laboralizados serán carne de cañón para la privatización y el despido masivo de emplead@s públicos tan pronto la coyuntura económica lo requiera y tal y como está sucediendo ya en Reino Unido.
Y no se trata aquí de defender un modelo inmovilista de Administración Pública. Somos conscientes de los graves déficits de ésta y de la imperiosa necesidad de revitalizar la confianza de la ciudadanía en ella, restaurando su papel en la sociedad y su actuar en la mejora de las condiciones de vida de los y las andaluzas. Para ello debe arrancar un profundo proceso de diálogo con la ciudadanía y los empleados públicos en el que más allá de los discursos impuestos por los ultraliberales gestores “socialistas” se tengan en cuenta que:
- La Administración se ha convertido en un botín de la guerra electoral de turno, no en un instrumento de servicio al ciudadano. La partidización del aparato administrativo, que fuerza la orientación de objetivos a la retórica electoral desvía ingentes esfuerzos del aparato institucional y no pocos recursos humanos que debieran orientarse a la ejecución de políticas y servicios públicos. Por ello una administración más eficaz será una administración más independiente de los partidos políticos.
- Tan sólo quienes no ven amenazada su continuidad en el puesto por la tiranía del resultado a corto plazo o el electoral pueden desarrollar esquemas de planificación a medio largo plazo, tales como los que son necesarios para la profunda transformación que requiere el sistema educativo, el tejido laboral y productivo, los patrones de ocio, el modelo urbanístico y el medioambiental o la propia alfabetización digital. Es por esto que apostamos por una organización institucional más democrática en la que la promoción interna hasta las más altas cotas no dependa de la designación partidista del gobernante de turno, sino del criterio de los empleados públicos y los y las ciudadanas receptores de los servicios sujetos a evaluación.
- En igualdad de condiciones, una vez eliminada la tiranía del objetivo electoral del horizonte de lo público, la gestión más eficaz la prestará siempre áquel que puede ahorrarse la más importante de las partidas de gasto: el beneficio empresarial; ya que podrá emplear ésta en mejorar las instalaciones, calidad de los servicios o condiciones laborales de los empleados.
- Se garantice el acceso en condiciones de igualdad a la gestión de lo público, a la que tod@s deberíamos tener derecho.
Ante este escenario, si bien asistimos a la rebelión de l@s emplead@s públicos andaluc@s, apuntamos a la imperiosa necesidad de que la ciudadanía alcance a comprender la profundidad de la transformación que se avecina sobre el servicio público tal y como lo concebimos hoy, sobre el modelo de Estado de Bienestar. Frente al Estado Social y de Derecho europeo se impone el Estado Liberal a secas.
TOCA DEFENDER LO PÚBLICO, ES DE TODOS, NO AL DECRETO 5/2010
CONTRA LA MERCANTILIZACIÓN DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS
TOD@S A LA MANIFESTACIÓN CONTRA EL DECRETO DE REORDENACIÓN
DE LA JUNTA SÁBADO 13 DE NOVIEMBRE DE 2010 - 12:00 HORAS
DE LA ALAMEDA DE HÉRCULES AL PARLAMENTO DE ANDALUCÍA
miércoles, 4 de agosto de 2010
jueves, 1 de julio de 2010
Huelga en el Metro de Madrid: Así se hacen las cosas

Tras varias jornadas de movilizaciones y después de haber convocado una Huelga el día 28 de junio con servicios mínimos, los trabajadores/as del Metro de Madrid han parado totalmente la circulación del suburbano, provocando un caos circulatorio en la ciudad. La convocatoria de huelga, realizada unitariamente por los sindicatos CC OO, UGT, Solidaridad Obrera, Sindicato Libre y Sindicato de Conductores, ha logrado un seguimiento del 100% demostrando que, cuando la respuesta es unitaria, firme y está bien preparada, los trabajadores/as pueden aspirar a conseguir las metas que se propongan.
La Huelga del Metro de Madrid es un ejemplo que hay que generalizar en todos los centros de trabajo y una respuesta excelente al abuso permanente que las administraciones hacen de los servicios mínimos. Ante el 50 % decretado por el gobierno de Esperanza Aguirre los trabajadores/as han presentado su oferta: el 0%. Ni un solo tren ha circulado en todo el día, aunque se empiezan a escuchar noticias sobre la intervención de la Policía y la Guardia Civil para que la línea del Aeropuerto pueda ser reabierta. Esto sería un atropello totalmente inaceptable en el que, una vez más, la Delegación del Gobierno, dirigida por el PSOE, vulneraría derechos básicos.
Esta Huelga es ya un símbolo que marca el inicio de la resistencia de los de abajo contra las políticas devastadoras de la patronal, del Gobierno de ZP y del Gobierno regional de Esperanza Aguirre, todo ello dentro del marco de las políticas neoliberales de la UE. El camino que abren los trabajadores del Metro debe continuar con la preparación concienzuda y por abajo de la Huelga General del 29 de septiembre. Desde Izquierda Anticapitalista apoyaremos todas las iniciativas que promueva el Comité de Huelga del Metro de Madrid y pedimos a la ciudadanía madrileña que se está viendo afectada por el paro que comprenda los motivos de esta lucha y se solidarice con ella, ya que estos motivos no son otros que los de defender conquistas laborales seriamente amenazadas por la avaricia del capital y sus recaderos políticos. La solidaridad de clase debe recuperarse porque los trabajadores del Metro nos están enseñando cómo se hacen las cosas.
29 de Junio de 2010
domingo, 30 de mayo de 2010
NO PAGAREMOS LA CRISIS
Los estados más retrasados de la antigua UE-15 desde el punto de vista económico y fiscal,(los llamados en la prensa anglosajona despectivamente PIGS) Grecia, España, Portugal y Italia conjunto con Irlanda, se han visto inmersos en la crisis económica mundial carente de recursos suficientes para hacer frente a los enormes gastos que ésta les impone. Las costosísimas operaciones de rescate bancario que han tenido lugar, junto con la notoria disminución de ingresos provocada por la misma crisis, han obligado a la emisión masiva de deuda pública que ha sido adquirida por la banca privada. Ésta última se ha lucrado de manera perversa con el endeudamiento de los estados: aprovechando los mismos recursos que le eran proporcionados para su rescate ha comprado dinero a bajo coste- 1% -del Banco Central Europeo y lo ha invertido posteriormente en deuda pública con intereses del 5 al 10%. Finalmente, para poderse asegurar la obtención de sus beneficios, ha impuesto, por medio de las instituciones políticas y bancarias que controla, “planes de ajuste” a los estados víctima, obligándoles a reducir su déficit y gasto público.
Medidas Anticapitalistas para salir de la crisis
Pero los sufrimientos que los “amos del dinero” imponen a la clase trabajadora no tienen nada de “inevitables”. Un simple conjunto de medidas de corte anticapitalista como la creación de una banca pública bajo control social, una reforma fiscal progresiva que recaude de las grandes fortunas y beneficios y una reforma del mercado de trabajo que proporcione salarios dignos, reparta el trabajo e impida los despidos al tiempo que encara la reconversión del sistema productivo para hacerlo ecológicamente sostenible, pueden poner freno a la crisis evitando padecimientos innecesarios.
Es precisa una amplia movilización social, duradera y a escala europea
La Huelga General en la Administración Pública que han convocado el 8 de junio las organizaciones sindicales habrá sido- si se desarrolla de forma exitosa -un paso adelante para salir de la situación de desmovilización y de apatía que hasta ahora ha existido entre la clase trabajadora frente a los golpes de la crisis. Pero, como decíamos antes, no es suficiente una Huelga General de un sector social determinado, sino que se impone una movilización del conjunto de la clase trabajadora. Hay que trabajar ya para convocar una primera gran Huelga General frente a la crisis, como inicio de una movilización sostenida hasta poner fin al imperio de las políticas neoliberales en Europa y en el planeta.
Las organizaciones sindicales deberían ser conscientes de esta necesidad, levantar sus propias plataformas de medidas anticapitalistas abandonando la vía ya muerta de la concertación social y mantener una actitud unitaria hacia el resto de organizaciones como herramienta para conseguir una movilización de gran amplitud. En esta dirección trabajará, haciendo uso de todas sus fuerzas, Izquierda Anticapitalista.
jueves, 13 de mayo de 2010
Ante los recortes sociales del gobierno ZP: organizar la respuesta en la calle. Convocar una huelga general
Estas medidas constituyen un ataque directo a las condiciones de vida de millones de trabajador@s y pensionistas, y se suman a los recortes salariales y a los despidos masivos que desde hace ya dos años se vienen dando como respuesta a la crisis. Ni una sola medida roza los intereses de quienes son a la vez, y cada día más claramente, responsables y beneficiarios de la crisis: la clase capitalista.
Años de burbujas inmobiliarias y financieras, de capitalismo de casino, de inyecciones millonarias a la banca y de impunidad total del mundo de las finanzas tienen ahora su complemento en este plan de choque que, bajo el amparo de la UE del capital, del FMI y del propio Obama, se dispone a aplicar servilmente el Gobierno “socialista” de Zapatero.
Si no hay respuesta, muy pronto se recortarán nuevos derechos, debilitando y desmoralizando a la clase trabajadora. Así Zapatero está abriendo las puertas y extendiendo la alfombra roja para un futuro gobierno del Partido Popular, que irá más allá aún en su carrera por ganarse la confianza del capital.
La única forma de salir de la crisis es un reparto radical de la riqueza, aumentar los impuestos a los capitalistas, reducir la jornada laboral a 35 horas y repartir todos los trabajos, combatir la evasión fiscal y reducir drásticamente los gastos militares (empezando por la retirada inmediata de Afganistán).
Estamos sufriendo un ataque especulativo de una “manada de lobos” a los que todos los gobiernos occidentales sin excepción han salvado con ayudas públicas millonarias que han dejado vacías las arcas del Estado. Ahora son estos sectores los que se están lucrando con la deuda pública contraída para salvarlos de la ruina hace apenas unos meses. Es un escándalo inaceptable. Es urgente una auditoría pública e independiente sobre la Deuda Pública.
Ante este ataque brutal contra la gente trabajadora, y para hacer frente a la dictadura de los mercados y los gobiernos a su servicio, es ya inaplazable la convocatoria por parte de los sindicatos de una Huelga General que diga: ¡basta! y abra un proceso de movilizaciones sociales que generen fuerza y confianza en una alternativa solidaria y anticapitalista frente a la crisis económica.
¡Nuestras vidas valen más que sus beneficios!
¡HACE FALTA YA UNA HUELGA GENERAL!
12 de Mayo de 2010
www.anticapitalistas.org
miércoles, 5 de mayo de 2010
[europa debe cambiar de base]

Izquierda Anticapitalista
1.Una Europa que garantice trabajar menos para todos y todas.
La Unión Europea de las multinacionales y los banqueros y del Pacto de Estabilidad y Crecimiento se ha convertido en un arma de destrucción de derechos sociales, de fomento del paro masivo (23,5 millones de personas en 2009), de la precarización laboral (alrededor de 100 millones de personas en 2007) y del empobrecimiento creciente de amplias capas de la población (79 millones en el mismo año) que, con la excusa de la crisis provocada por el propio sistema que pretenden perpetuar, amenaza ahora con proseguir por ese camino con mayor intensidad y dureza mediante políticas como la “flexiguridad”. La Europa por la que luchamos deberá basarse en la armonización por arriba de los derechos sociales, empezando por la prohibición de los despidos en las empresas con beneficios y la garantía de recolocación, sin disminución de salarios, en los sectores en crisis mediante su reconversión bajo control social hacia la satisfacción de necesidades sociales compatibles con el medio ambiente. Promoverá el reparto de todos los trabajos –incluidos los no remunerados- mediante la derogación de la Directiva que sigue permitiendo la prolongación de la semana laboral más de 48 horas, estableciendo la reducción de la semana laboral a 35 horas, sin disminución de salarios, y la socialización de las tareas de cuidado. Reducirá radicalmente la temporalidad en la contratación laboral mediante la consideración de la contratación indefinida como norma y la eventual como excepción. Asimismo, propondrá un aumento sustancial del Salario Mínimo en toda la UE (que en el Estado Español debería alcanzar 1.200 euros), un Ingreso Social equivalente para todas las personas desocupadas y unas Pensiones dignas a partir de la jubilación a los 60 años, en el camino hacia una Renta Básica Universal. Igualmente, frente a las sentencias del Tribunal Europeo de Justicia favorables al “dumping” social, derechos básicos como el de huelga y la igualación de condiciones laborales y salariales, independientemente del origen del país de procedencia, deberán ser reconocidas plenamente.
2. UNA EUROPA QUE ASPIRE A LA SOCIALIZACIÓN DE LOS BIENES COMUNES Y DE LA BANCA Y AL REPARTO DE LA RIQUEZA
El agua, la tierra, la sanidad, la educación, la cultura son bienes comunes que han de garantizar una vida digna para todos y todas, por lo que deben ser reconocidos constitucionalmente como derechos fundamentales. Frente a los procesos de liberalización y privatización de los servicios dentro de la UE y a las directivas que las promueven –que deberían ser derogadas-, tiene que haber unos servicios de propiedad y de gestión 100% públicos, paralizando todos los procesos de privatización y exigiendo el retorno al sector público, bajo control social, de los ya privatizados. Garantizará el derecho a la salud universal, equitativa y gratuita, así como a la educación pública y gratuita desde los centros infantiles hasta la Universidad; paralizará el Plan Bolonia y asegurará una Universidad Pública y de calidad al servicio de las necesidades sociales; que reconozca la vivienda como un derecho fundamental y no como un negocio, procediendo a la expropiación de viviendas vacías y a la creación de un parque público para alquiler social, no superior al 20% del salario y prohibiendo los desahucios por impago de hipotecas de hogares afectados por el fraude inmobiliario y el paro. Revisará profundamente la Política Agrícola Común (PAC) de la UE para ponerla al servicio de quienes trabajan la tierra y a favor de un mundo rural vivo, que exija que la agricultura y la alimentación estén fuera de las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio, que prohiba los transgénicos y exija la abolición de los festejos con malos tratos a los animales. Promoverá una política cultural que garantice que los medios de comunicación públicos estén al servicio de la ciudadanía, la creación artística desmercantilizada, el copyleft y el apoyo a los medios de comunicación alternativos.
Frente a la socialización de las pérdidas, adoptada por los gobiernos al servicio de los banqueros, los especuladores y los estafadores para luego volver a privatizar sus beneficios, la Europa que queremos deberá promover una Banca Pública bajo control social para poner en marcha un sistema de préstamos ecosociales que facilite la transición hacia otro modelo productivo al servicio de las necesidades básicas de la población. Será una Europa que abolirá los “paraísos fiscales” existentes dentro de su territorio, establecerá un control estricto e impuestos sobre el libre movimiento de capitales, los beneficios de las multinacionales y las grandes fortunas y promoverá una armonización hacia arriba de las políticas fiscales hsta conseguir la desaparición de todos los “paraísos fiscales”.
3. UNA EUROPA QUE LUCHE CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO Y SIENTE LAS BASES DE OTRO MODELO CIVILIZATORIO
Frente al cambio climático el sector energético ha de ser considerado un servicio público planificado democráticamente en toda Europa y, por tanto, pasar a ser de titularidad pública. La UE es la segunda emisora de gases de efecto invernadero (24 %) del planeta y, pese a su retórica verde, prosigue ese camino con su obsesión por el “crecimiento económico” y proyectos como las grandes infraestructuras. La Europa que queremos debería asegurar el cumplimiento efectivo del compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40 % para 2020 con respecto a los niveles de 1990, la renuncia a la energía nuclear, el abandono progresivo de las energías no renovables y la adopción de un Plan europeo de suministro energético que tienda a basarse en un 100 % en energías renovables. Deberá establecer una Moratoria de nuevas infraestructuras de transporte, proceder a una reevaluación de los proyectos ya en marcha y el abandono o reconversión de aquéllos que sean considerados innecesarios o destructivos, suspendiéndose la financiación a la inversión en este sector y redirigiéndola prioritariamente a gastos sociales. Todo ello con el propósito de emprender una transición efectiva hacia otro modo de producir, distribuir y consumir sostenible y socialmente justo, hacia un “Buen Vivir” que cuestione radicalmente la lógica depredadora de recursos del actual sistema y el fetichismo del “crecimiento económico” ilimitado que le acompaña.
4. UNA EUROPA BASADA EN LA IGUALDAD PLENA DE TODAS LAS MUJERES, EN SU DERECHO A DECIDIR Y EN EL RESPETO A LA LIBERTAD SEXUAL
Frente a una UE que mantiene una sociedad patriarcal y discriminatoria y a las restricciones que persisten en muchos países –como Irlanda, Polonia, Malta y, también, pese a los avances logrados, el Estado español- al derecho a decidir de las mujeres, reivindicamos una legislación común a escala europea que garantice la despenalización total del aborto y el derecho a la interrupción del embarazo y a la contraconcepción libres y gratuitos a cargo de la Sanidad Pública. La maternidad ha de ser también libre y deseada y por ello es imprescindible una educación sexual y afectiva, honesta y sincera, para evitar embarazos no deseados. Reivindicamos el derecho a las prestaciones sanitarias públicas para la maternidad y reproducción asistida sin límite de edad, territorio, orientación sexual o modelo de convivencia doméstica. Exigimos la igualdad de género en todos los trabajos y consideramos urgente poner fin a la precariedad laboral en forma de contratos temporales y parciales y discriminación salarial, los cuales aefectan de forma particularmente severa a las mujeres. Rechazamos la consideración de las tareas de cuidado como “inherentemente femeninas” o “cosa de mujeres” y apostamos por una educación y una socialización de los y las jóvenes que no perpetúen los actuales roles de género. Con el objetivo de conseguir la plena responsabilidad pública respecto al cuidado, deberían adoptarse leyes a escala europea que garanticen el acceso al cuidado público gratuito y de calidad para todas las personas en situación de autonomía restringida y el desarrollo de los equipamientos sociales necesarios que faciliten el uso equitativo de los tiempos de vida cotidiana de las mujeres y del conjunto de la sociedad. Debería establecerse también una legislación europea contra la violencia machista, garantizando un servicio público de acogida, alojamiento y protección de las mujeres víctimas de violencia y la equiparación de derechos para las mujeres inmigrantes independientemente de su situación legal. Finalmente, frente a las discriminaciones y frecuentes violencias homófobas que persisten en la práctica totalidad de países de la UE, rechazamos la imposición de la “norma” heterosexual y reivindicamos la libre opción sexual y plenos derechos y protección para gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y transgéneros.
5. UNA EUROPA SIN MUROS NI GUETOS. NINGÚN SER HUMANO ES ILEGAL.
La Unión Europea, al mismo tiempo que facilita la sobreexplotación de la fuerza de trabajo inmigrante en función de las necesidades empresariales, se está convirtiendo en una fortaleza llena de muros, vallas y Centros de “Internamiento” de Inmigrantes (CIEs) dentro y fuera de sus fronteras, y prosigue las expulsiones masivas (medio millón de personas en 2007), basándose en un racismo institucional que tiene en la Directiva de la “vergüenza” (mal llamada de “retorno”), aprobada por el Parlamento Europeo y la casi totalidad de eurodiputados del PSOE, su peor expresión. La Europa que queremos derogará esa Directiva, suprimirá los CIEs y las leyes discriminatorias (como la Ley de Extranjería española), desmantelará el FRONTEX y las vallas fronterizas en el Norte de Africa, derogará la política restrictiva del derecho de asilo, despenalizará la ayuda y el apoyo a la entrada, circulación y estancia de inmigrantes y demandantes de asilo y garantizará la tutela efectiva para las personas menores de edad no acompañadas. La Europa que queremos respetará el derecho a la libre circulación y elección de país residencia y regularizará y garantizará plenos derechos para todas las personas residentes en suelo europeo, sin distinción de nacionalidad, etnia o religión, con o “sin papeles”.
6. UNA EUROPA DEMOCRÁTICA Y LAICA QUE RECONOZCA TODOS LOS DERECHOS PARA TODAS LAS PERSONAS, TODOS LOS PUEBLOS Y TODAS LAS CULTURAS
El proceso de “integración europea” y, luego, de la UE tuvo un carácter antidemocrático desde sus mismos orígenes y, tras el Acta Única de 1986 y el Tratado de Maastricht de 1992, llegó a su culminación con el proyecto de Tratado Constitucional Europeo, finalmente frustrado por el rechazo de los pueblos francés y holandés. Ahora, con el Tratado de Lisboa, pese a su rechazo por el pueblo de Irlanda, se pretende legitimar de nuevo un régimen oligárquico y despótico que tiene sus peores expresiones en el Banco Central Europeo, el Tribunal Europeo de Justicia y la Comisión Europea, al servicio todos ellos de los “lobbies” de las grandes multinacionales europeas y de la libertad empresarial. La Europa por la que luchamos derogará el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y, en el caso de que finalmente se apruebe, el Tratado de Lisboa; romperá con el marco procapitalista e institucional de la UE y deberá ser refundada desde abajo, desde el reconocimiento de todos los derechos –incluido el de la autodeterminación y la independencia- para todos los pueblos y para todas las personas residentes en suelo europeo. Sólo un nuevo proceso constituyente, libremente pactado y basado en la decisión soberana de los pueblos, podrá establecer las bases de otra Europa democrática, plurinacional y pluricultural. Será una Europa que luche contra la profesionalización de la política, limitando la permanencia en cargos públicos a no más de 2 mandatos, con salarios no superiores al salario medio del país respectivo, con derecho de voto a partir de los 16 años, la regulación generosa de los derechos de iniciativa legislativa popular y el referéndum, la derogación de toda la legislación “antiterrorista” de excepción -incluida la Ley de Partidos vigente en el Estado español-, la separación total entre los Estados y las iglesias y la democratización de todas las instituciones, incluida la jefatura de los Estados.
7. UNA EUROPA RESPETUOSA DE LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS DEL SUR Y FUERA DE LA OTAN
La UE ha sido uno de los principales motores de la globalización neoliberal y neoimperialista, siendo ahora sus más claros ejemplos los “Acuerdos” y “Tratados” de “Libre Comercio” que pretende imponer en países como Africa, Caribe y Pacífico o Centroamérica., contrarios al respeto a la soberanía de los pueblos sobre sus bienes y recursos naturales y al servicio del saqueo de sus recursos en beneficio de las grandes multinacionales del Norte, como se comprueba en el documento de la Comisión Europea “Europa Global: Competir en el mundo”. Al mismo tiempo, su política exterior y de defensa comparte en lo fundamental los intereses geoestratégicos de EE UU y se desarrolla en el marco de la OTAN y de las guerras que emprenden en países como Iraq y Afganistán. La Europa que queremos deberá cancelar la Deuda Externa contraída por los países del Sur, reconocer la Deuda Ecológica hacia los mismos, derogar los injustos “Acuerdos” y “Tratados” comerciales y establecer una relación solidaria con ellos basada en el respeto a su soberanía. Será una Europa que deberá romper todos sus compromisos con el FMI, el BM y la OMC. Apostará radicalmente por establecer unas relaciones pacíficas con todos los pueblos empezando por la retirada inmediata de sus tropas de Afganistán y Líbano, rompiendo todo tipo de vínculos con la OTAN y exigiendo su disolución. Asimismo, anulará el Acuerdo Preferencial de Comercio con el Estado de Israel y suspenderá todo tipo de relación con ese Estado mientras persista sus constantes violaciones de derechos humanos fundamentales del pueblo palestino, reconociendo a sus representantes elegidos democráticamente. También deberá proceder al reconocimiento diplomático de la República Árabe Saharaui Democrática, solidarizarse con el pueblo marroquí frente a un régimen que es el principal aliado del imperialismo en el Norte de Africa y respetar el derecho a la autodeterminación de todos los pueblos.
[europa debe cambiar de base]
viernes, 30 de abril de 2010
Un primero de Mayo de crisis: un primero de mayo de lucha hacia la huelga general

La crisis económica, social, de cuidados y ecológica se ha instalado definitivamente y no parece que vaya a marcharse. En este panorama, este primero de Mayo es de poca celebración : Más de dos millones de despidos desde comienzos del 2008, congelación salarial- cuando no reducción- en muchísimas empresas, la amenaza del paro para quienes aún conservan el empleo, desahucios y embargos para l@s despedid@s que se han visto atrapados en la burbuja inmobiliaria.
Frente a sus pretensiones retóricas de no cargar sobre la gente trabajadora los costes de la crisis de hace un año, el gobierno del PSOE muestra ya abiertamente su conformidad con las políticas neoliberales de ajuste y recorte de derechos sociales. Lejos de la confrontación con la patronal y, en especial, la banca, que son los auténticos culpables de la crisis, el gobierno se ha dedicado a salvarlos enfrentándose a los intereses de los trabajadores: Dedicando dinero público a salvar a los bancos, bajando impuestos a las rentas del capital ( supresión del impuesto de patrimonio, bonificaciones a las empresas por contratar,…) y subiéndoselos a l@s asalariad@s ( aumento del IRPF, supresión de los 400 euros, aumento del IVA en julio…)
La adhesión incondicional del gobierno de Zapatero a las políticas neoliberales que siempre ha defendido la derecha, envalentona a la patronal y al PP. La CEOE, representada por un personaje como Díaz Ferrán, famoso por descapitalizar empresas, no pagar la Seguridad Social y dejar a trabajadores en la calle sin cobrar, pretende cuantiosas rebajas de cotizaciones empresariales a la Seguridad Social y el abaratamiento del coste del despido.
-Además se preparan NUEVAS AGRESIONES A LOS TRABAJADORES, como el RECORTE DE PENSIONES Y LA REFORMA LABORAL. Ante la duración de la recesión, el gobierno de Zapatero ha encontrado la solución mágica para recuperar la confianza de los mercados y salir de la crisis: Aumentar la edad de jubilación, reducir las pensiones y abaratar el despido, manteniendo las subvenciones a las empresas por contratar. Todo ello acompañado de un durísimo plan de recorte del gasto público ( prestaciones por desempleo, sanidad, enseñanza, ayudas sociales, becas,…etc) . Más de lo mismo, algo que no sólo no funciona sino que nos ha traído esta crisis.
-EL GOBIERNO NECESITA EL DIÁLOGO SOCIAL PARA IMPONER SUS MEDIDAS. Este nuevo paquete de medida contra l@s asalariad@s es una agresión directa y nítida a una parte fundamental de la base electoral del gobierno que le pasará factura en las próximas elecciones, ya que estas medidas, y no la oposición sindical y de izquierdas, es la que está abriendo paso al retorno del PP y a normalizar y legitimar sus políticas. De ahí el intento de Pacto de Estado contra la crisis, para presentarlas como inevitables y de paso repartir el coste electoral. Tras el fracaso del Pacto el gobierno pretende conseguir el aval de los interlocutores sociales para llevarlas adelante. La patronal, clara beneficiaria dará su apoyo intentando conseguir algo más. En las direcciones de CCOO y UGT, no hay reivindicaciones claras, ni un plan de movilización contundente, confiando “parar” en la mesa de negociación, la nueva agresión del gobierno, y se encuentran ahora mismo empantanadas: Porque no saldrá del diálogo social conquistas para los asalariados, solo la aceptación de varios sacrificios. Estas posiciones nos sitúan a la defensiva, renunciando a mantener el poder adquisitivo de los salarios en los sectores con empleo fijo, aceptando la congelación salarial en sectores y empresas con dificultades, no se han frenado los despidos y los ERES. Se acabó la lógica del gobierno amigo ( “no se recortarán los derechos de los trabajadores” Zapatero dixit) y hay que ir hacia movilizaciones más contundentes que las del -28F- y sin objetivos claros -12D- Por ello es importante saber que la única manera de parar estas políticas y de frenar la llegada del PP es retomar la visiblidad política de los trabajadores de manera contundente y construir correlaciones de fuerza favorables . Para ello la concertación no vale y lo único que permite ir ganando fuerzas y conciencia es intensificar las movilizaciones que puedan ir generarando un ambiente propicio para la huelga general.
.. Esta es nuestra propuesta: -FRENAR LOS PLANES DEL GOBIERNO, RETOMAR LA MOVILIZACIÓN y CAMBIAR EL MODELO. Para ello es necesaria otra orientación, en primer lugar levantar un conjunto de reivindicaciones , un plan de urgencia ecológico y social que protejan a los sectores más golpeados por la crisis: Prestaciones para todos los parados, reducción de Jornada laboral a 35 horas sin reducción de salarios, salario mínimo de 1200 euros, prohibición de los despidos en empresas con beneficios, 60 días por año de indemnización por despido para los contratos temporales, reducción del IVA, fin de las subvenciones a la contratación, reconversión ecológica de la producción, aumentar el gasto público en sectores generadores de empleo y bienestar social (como el de los cuidados)…etc.. Eso sólo lo logramos con una gran huelga general y necesitamos ir abriendo movilizaciones que nos conduzcan a la misma. Con esta orientación estamos comprometidas las gentes de Izquierda Anticapitalista.
1 de Mayo de 2010
www.anticapitalistas.org
lunes, 26 de abril de 2010
SOLIDARIDAD CON LOS TRABAJADORES DESPEDIDOS DEL HOTEL PUENTE ROMANO

SOLIDARIDAD CON LOS TRABAJADORES DESPEDIDOS DEL HOTEL PUENTE ROMANO
En una sentencia dictada el mismo día del juicio, un juez de refuerzo
del Juzgado de lo social nº3 de Málaga, ha declarado indudables indicios
de *vulneración *de derechos fundamentales de los trabajadores del Hotel
Puente Romano Antonio, David y Cristina. Lo cual es una demostración de
que *_la represión sindical en el hotel es un hecho objetivo_. *Sin
embargo, de forma incomprensible declara NULO el despido de la
trabajadora Cristina que es readmitida en el trabajo de forma inmediata,
pero no así los despidos de los trabajadores Antonio y David, despidos
que declara procedentes y sin derecho a indemnización alguna.
Se justifica el despido procedente porque los trabajadores presuntamente
dijeron a un compañero lo siguiente /“como escuece la verdad”, “nos
habéis quitado los carteles” y “defiende a los trabajadores y no a la
empresa”, / cuestiones ridículas que no son causa de despido de ningún
trabajador./ / Las contradicciones del Juez llegan a tal grado que en
otras partes de la sentencia desmiente los fundamentos expuestos por el
mismo y *_ todo se torna más incomprensible cuando en la sentencia se
reconocen indicios indudables de vulneración de derechos fundamentales
de los trabajadores despedidos_. *
Por lo tanto no podemos dejar de denunciar que las consecuencias
prácticas de éste error judicial ( por decir algo) es que _tenemos a dos
trabajadores a los que se les han vulnerado sus derechos fundamentales,
se les ha revocado como representantes con intervención empresarial, se
les ha despedido, se les ha manchado su honor y encima se les reprocha
que se quejen_.
A la vista de lo incomprensible de la sentencia de Puente Romano, sólo
podemos sacar la conclusión de que estamos ante un caso más derivado de
la crisis del sistema judicial que se vive en nuestro país. Las
contradicciones del Tribunal Constitucional con el Estatut de Catalunya,
las recusaciones de magistrados del Tribunal Supremo o el caso de las
acusaciones contra el Juez Garzón... En el caso de los hoteles de la
costa del sol, los retrasos o errores judiciales que afectan a los
trabajadores cada vez son más frecuentes y no podemos olvidar los más de
5 años que llevan esperando los trabajadores del Hotel Don Miguel a la
ejecución de sentencia, el error judicial de la semana pasada en el
Hotel Byblos sobre el ERE presentado, el laberinto judicial en el Hotel
Los Monteros, el desalojo de los trabajadores del Hotel Las Dunas, etc
que amplían la sensación de impunidad de empresarios que no respetan los
derechos de los trabajadores. No obstante, toda ésta situación no hace
sino confirmar que _los trabajadores sólo podemos confiar en nuestras
propias fuerzas, esto es la organización sindical y la movilización
social _para que nuestros empleos, salarios y derechos se respeten por
parte de los empresarios, ésa es nuestra fuerza.
Naturalmente se va a recurrir la sentencia ante el Tribunal Superior de
Justicia de Andalucía y dado el tamaño del error judicial esperamos que
el recurso sea favorable porque el despido de los compañeros Antonio y
David es nulo de pleno derecho. Por otro lado, los compañeros han
manifestado su firme voluntad de querer volver al trabajo y de seguir
luchando por los derechos de los trabajadores, actitud que les honra y
que refuerza los deseos de todos de que se haga justicia. Asimismo, nos
reafirmamos en que si alguien piensa que los compañeros se van a
desmoralizar o dejar impresionar por ésta sentencia, están muy
equivocados, los compañeros son optimistas porque tenemos razón y tienen
la voluntad firme de seguir luchando Y nosotros les apoyaremos con todas
nuestras fuerzas.
miércoles, 10 de febrero de 2010
Comunicado de Apoyo a la Huelga general en la Sierra de Cádiz el 9 de Febrero
El Sindicato de Obreros del Campo-Sindicato Andaluz de Trabajadores (SOC-SAT) ha convocado para el 9 de Febrero una Huelga General en la comarca de la Sierra de Cádiz APRA luchar contra la crisis capitalista. Izquierda Anticapitalista de Andalucía se suma al llamamiento de la huelga y apoya las legítimas reivindicaciones que sustentan la misma. Muchas son las razones que hacían urgente y necesaria esta huelga en la comarca: 32.266 parados en la comarca, un 39% de la población activa en paro. Eso es casi la mitad de su población. En algunos pueblos la cifra llega al 47% como en Puerto Serrano o el 43% de Villamartín. El drama que se está viviendo en esos pueblos tiene tintes de tragedia: la mayoría son familias enteras que no tienen ningún sueldo con el que vivir, con ayudas irrisorias, acosados por facturas que no pueden pagar, esperando largas horas en las colas del INEM o del Ayuntamiento al que pedían no sólo trabajo sino comida… La crisis económica golpea con más fuerza en esta comarca porque su modelo productivo de vida se ha visto afectado por las salvajes políticas neoliberales decididas fuera de la comarca: las distintas reformas europeas de la PAC han ido desmantelando el cultivo agrícola como la remolacha y el algodón sin ser sustituidos por otros cultivos, la ganadería tradicional se muere porque no puede competir con la industrialización del sector, es deficitaria y no tiene casi ayudas…
Pero este drama no es ajeno al resto de los pueblos en Andalucía. Con la crisis miles de personas que vivían de la construcción volvieron a sus pueblos en busca de trabajo. Y se encontraron con que la mezcla de las políticas neoliberales de la Unión Europea y la competencia de los mercados más baratos de Marruecos han reducido el cultivo agrario. El campo andaluz se muere porque no puede competir en un mercado globalizado. La mercancía de otros sitios es más barata porque más barata es la mano de obra. Sin el campo, ni la ganadería cientos de personas se ven obligadas a abandonar sus pueblos o a buscarse la vida de mala forma o de cualquier manera… Ante la falta de trabajo algunos salen a cazar o a recoger las aceitunas que han quedado en el suelo tras la recogida, o a buscar tomillo, espárragos, tagarninas, setas, caracoles, cardillos… y ¡son denunciados y multados por la administración! Denunciamos a la administración que penaliza a quien peor lo está pasando llevada por el modelo de privatización y parcelación del campo (al estilo de los servicios públicos) impidiendo el desarrollo natural de las personas y su supervivencia. En algunos pueblos la situación se complica y es aún más explosiva: los trabajadores autóctonos se ven compitiendo con los inmigrantes que vienen a buscarse al vida. La guerra de pobres contra pobres.
Andalucía vive uno de los mayores índices de paro con más de un millón de parados porque su economía es muy dependiente de ayudas y altamente deficitaria. El modelo productivo andaluz de crecimiento depende excesivamente de la economía de servicios para el turismo de calidad, con el crecimiento de campos de golf, que derrochan recursos hídricos donde no los hay, en la construcción de viviendas de lujo, la especulación urbanística y en una agricultura concentrada en pocas manos, y que está siendo sólo promocionada en su versión intensiva caso de la fresa en Huelva o los invernaderos en Almería, mientras la agricultura y la ganadería tradicionales no se incentivan porque no son eficientes en el mercado. El capitalismo devora el modo de vida de los pueblos andaluces, que ven cómo se pierde no sólo sus recursos naturales sino su acervo colectivo. Andalucía juega en el Estado Español un papel subalterno y la mayoría de las decisiones no se toman en la comunidad. Por ello reclamamos una reforma agraria real y la puesta en práctica de la soberanía alimentaria de los pueblos de Andalucía para que puedan desarrollar sus políticas económicas de supervivencia.
Hace ya muchos meses que la crisis arroja cientos de miles de hombres y mujeres al paro, que se deterioran día a día las condiciones de vida de la población trabajadora: 4.320.000 parados un 18,5%, 400.000 trabajadores afectados por ERES, endeudamiento de las familias a un 143%, empobrecimiento de la renta familiar en un 20%... Las empresas para poder mantener los beneficios ante la bajada de producción por la caída de ventas, achican el costo laboral despidiendo empleados, reduciendo salarios, y sobreexplotando a los empleados que quedan con más cargas de trabajo utilizando el chantaje de la amenaza del paro. Durante este tiempo, la patronal no ha cesado de exigir nuevos sacrificios salariales, ha impedido y frenado la firma de acuerdos colectivos y pide una reforma laboral que flexibilice más el mercado laboral abaratando el despido y cambiando la negociación colectiva. Es evidente que la Patronal se ha aprovechado de la crisis para quitar derechos a los trabajadores…
Por su parte, la respuesta de nuestros malos gobernantes, aliados del gran capital, el gobierno de Zapatero y de la Junta de Andalucía ha entregado sumas ingentes de dinero público a bancos y multinacionales, 160.000 millones de €, 20% del PIB, para sanear los agujeros negros, mientras regateaba las ayudas sociales, los 420€ de ayuda son ridículos. Las ayudas y los planes anticrisis no sólo eran insuficientes sino que eran aportes económicos para mantener los beneficios de las empresas y bancos, que ya vieron como en años precedentes les bajaban los impuestos. Ahora, el déficit generado por el Estado debido a estas ayudas recae en las espaldas de los trabajadores por doble vía: una la subida de impuestos indirectos, la reforma fiscal regresiva, la otra recortando el gasto social, anunciado hace una semana, de un 14% menos para los servicios públicos como la sanidad, educación, infraestructuras, empleo público…
Vemos ahora cómo la declaraciones del Gobierno de que la crisis no la tenían que pagar los trabajadores era una cortina de humo: su salida de la crisis ha sido encomendarse a aquellos que nos llevaron a ella, subvencionando sus bancos y sus empresas esperando que se reactive la economía, renunciando a fiscalizar sus grandes fortunas, y con medidas claramente antisociales como la propuesta de una nueva reforma laboral en la misma línea que las propuestas de la patronal, y la apuesta por retrasar la edad de jubilación a los 67 años. La factura de la crisis ya la están pagando los trabajadores con el consiguiente coste social evidente: la exclusión social y la condena a la precariedad vital de miles de personas. Las pérdidas se socializan mientras se desmantelan los servicios públicos y las ayudas sociales en beneficio de lo privado. La recuperación se está haciendo sobre las espaldas de los trabajadores y la explotación de los pueblos del sur mientras los poderosos culpables de la crisis salen ilesos y más ricos. En este juego unos pierden siempre y otros siempre ganan. Es un Robin Hood pervertido, o el socialismo para los ricos: se roba a los pobres para dárselo a los ricos.
Éste es la injusta faz del capitalismo: un sistema que basa su funcionamiento en la sobreexplotación de miles de trabajadores para optimizar el beneficio de unos pocos, la competencia exacerbada, la promoción del interés privado individual en detrimento del interés colectivo, y la acumulación frenética de riqueza por un puñado de personas cada vez más pequeño. Pero también la capacidad devoradora del capitalismo por acumular cada vez más beneficios tiene efectos devastadores para la sostenibilidad del planeta que vivimos: la crisis es también ecológica porque la sobreexplotación desmesurada de la naturaleza por producir cada vez más está llevando a poner en riesgo la propia supervivencia del ser humano y la del planeta en sí mismo.
Estamos ante una crisis de civilización. El modelo productivo y social del capitalismo no es sostenible: destruye el planeta, crea pobreza y exclusión social, genera guerras sangrientas, alimenta la xenofobia y el racismo, los extremismos religiosos, agudiza la opresión de las mujeres e incrementa la criminalización de los movimientos sociales por el simple hecho de oponerse a las injusticias. Otro modelo social y ecológico se hace necesario poner de actualidad.
Pero para ello debemos comenzar a salir a las calles a luchar por los derechos que estamos perdiendo y para que la crisis no la paguemos nosotros, sino los que la han provocado. El papel jugado por los sindicatos mayoritarios durante la misma ha sido insuficiente cuando no contraria a los intereses de los trabajadores. Hay muchas razones para convocar una Huelga General a nivel Estatal, los 4 millones de parados, los despidos masivos, la comprobación de que se están aprovechando de la crisis para implementar las contrarreformas neoliberales de recorte de derechos sociales… Pero aún a pesar de todo esto las direcciones de los sindicatos mayoritarios se niegan a convocarla arguyendo que el Gobierno ha apostado por los trabajadores. Por ello, en estos momentos se encuentran negociando una reforma laboral que muy posiblemente elimine más derechos. Su actitud es sencillamente incomprensible.
Por ello, saludamos la iniciativa de lucha del SAT, al igual que la de otros sindicatos que intentan responder a la crisis capitalista mediante la movilización. Dichas iniciativas deberían converger, a corto plazo, en movilizaciones unitarias. Esta huelga es una buena oportunidad para comenzar a subir la escalera de la movilización social para dar una salida colectiva a la crisis por la izquierda y desde abajo. Existe descontento ante la crisis pero no es automática la respuesta en la calle sino se visualiza colectivamente. Animamos a todo el mundo, sea del sindicato u organización, movimiento que sea, a sumarse a la huelga con la perspectiva de la mayor unidad en la lucha posible. Es necesario unirse a todos los sectores sociales golpeados por la crisis y construir juntos un espacio que vaya contra las lógicas perversas del capital. El modelo de huelga general comarcal se puede y se debe extender a toda Andalucía y al resto del Estado en forma de Huelga General porque es más necesario que nunca poner de manifiesto la fuerza de los trabajadores para defender nuestros derechos. No podemos confiar en un gobierno liberal que aplica reformas antisociales, ni en un patronal que sólo defiende sus miserables intereses. Debemos confiar en nuestra autoorganización si queremos cambiar las cosas.
Hacemos nuestras las reivindicaciones del SAT:
1º. Un PER especial que de trabajo durante 4 meses a todos los parados agrarios y del Régimen General.
2º. Eliminar el requisito de las 35 peonadas para poder cobrar el Subsidio Agrario y la Renta Agraria.
3º. Condonación de la cuota de la Seguridad Social Agraria mientras se esté en paro.
4º. Permiso para poder rebuscar aceituna en toda Andalucía, así como para poder coger tomillo, espárragos, tagarninas, setas, caracoles, cardillos,...sin ser denunciado.
5º. Moratoria en el pago de las hipotecas por vivienda mientras se esté en paro.
6º. Ayudas directas a los pequeños agricultores y cooperativas para que siembren cultivos sociales que generen mano de obra.
7º. Que las pensiones mínimas sean igual al Salario Mínimo Interprofesional.
8º. Plan de formación y de reciclaje profesional para jóvenes y mayores (Escuelas Taller, Casas de Oficio, Talleres de Empleo, Formación Ocupacional...).
...y proponemos un plan de Urgencia social y ecológica frente a la crisis:
* Hay que detener la sangría de puestos de trabajo. Ningún despido más, garantizando el mantenimiento de contratos y salarios mediante cotizaciones patronales y partidas presupuestarias. Por razones económicas y ecológicas, muchas ramas de la producción, el comercio o los servicios deberán ser reorganizadas. ¡Que sea con la participación democrática de asalariados y asalariadas, y desde su permanencia en las empresas!
* Reaparto del trabajo: trabajar menos para trabajar todos. La reforma laboral que necesitamos es la semana de 35 h sin disminución salarial. Por el reparto de todos los trabajos, incluido el trabajo doméstico. Jubilación a los 60 años para que los jóvenes puedan trabajar antes.
* Hay que instaurar un subsidio indefinido de desempleo, parar los desahucios por impago de hipoteca o alquiler, revalorizar salarios y pensiones… Salario mínimo a 1.200 euros. Lejos de privatizar, se trata más que nunca de preservar y desarrollar los servicios públicos – sanidad, enseñanza, vivienda de alquiler asequible… - como factores de cohesión y justicia social. Si en algo debiera invertir el Estado es en un plan ambicioso de obras públicas centradas en la prioridad ecológica.
* ¡Y no caigamos en guerras de pobres contra pobres! No permitamos que el racismo envenene nuestros barrios y la inmigración se convierta en chivo expiatorio del sistema. No aceptemos que la crisis sirva de excusa para relegar los derechos de las mujeres. Sólo la lucha por la igualdad de derechos puede unirnos de verdad.
Nada de eso es posible sin plantearse otra lógica en el reparto de riquezas, sin dotarse de instrumentos potentes para cambiar las cosas.
* El fraude fiscal representa un 25 % del PIB. De los 1.500 contribuyentes que ingresan más de 24 millones de euros al año… ¡sólo 65 declaran pertenecer a esa categoría! ¿Hay acaso algo más urgente que una reforma fiscal progresiva?
* Es necesario arrancar de manos privadas los grandes sectores estratégicos de la economía. Hace falta unificar y nacionalizar la banca en un gran servicio público de crédito y ahorro, bajo control sindical y social. Hay que instaurar igualmente un monopolio público sobre la energía, los transportes, las comunicaciones…
martes, 9 de febrero de 2010
Colectivo Hetaira
Es por ello que publicamos en nuestro blog la transcripción de la intervención del Colectivo Hetaira en el marco de las Jornadas Feministas Estatales de Granada del pasado mes de Diciembre 2009.
Por la normalización del trabajo sexual, regulación ya!
http://www.colectivohetaira.org
Plataforma por los derechos de las personas trabajadoras del sexo
viernes, 25 de diciembre de 2009
Derrota en la cumbre, victoria en la base
La incoherencia del documento es total. Los jefes de Estado y de gobierno reconocen que “el cambio climático constituye uno de los mayores desafíos de nuestra época” pero, a la salida de la 15ª conferencia de este tipo, siguen sin ser capaces de tomar la menor medida concreta para hacerle frente. Admiten -¡menuda noticia!- la necesidad de permanecer “por debajo de 2ºC” de subida de temperatura, consiguientemente la necesidad de “reducciones drásticas” de las emisiones “conforme al cuarto informe del GIEC”, pero son incapaces de asumir las conclusiones cifradas por los climatólogos: al menos el 40% de reducción en 2020 y el 95% de reducción en 2050 en los países desarrollados. Subrayan con énfasis su “fuerte voluntad política” de “colaborar en la realización de este objetivo” (menos de 2º C de subida de la temperatura), pero no tienen otra cosa que proponer que una casa de locos en la que cada país, de aquí al 1 de febrero de 2010, comunicará a los demás lo que piensa hacer.
Pillados por la hipermediatización que ellos mismos han orquestado, los grandes de este mundo se han encontrado bajo los focos mediáticos sin otra cosa que mostrar que sus sórdidas rivalidades. Entonces, los representantes de 26 grandes países han expulsado a las ONGs, marginado a los pequeños estados y redactado catastróficamente un texto cuyo objetivo principal es hacer creer que hay un piloto en el avión. Pero no hay piloto. O más bien, el único piloto es automático: es la carrera por el beneficio de los grupos capitalistas lanzados a la guerra de la competencia por los mercados mundiales. El candidato Obama y la Unión Europea habían jurado que las empresas deberían pagar sus derechos de emisión. Cuentos: a fin de cuentas, la mayor parte de ellas los han recibido gratuitamente y hacen ganancias con ellos, revendiéndolos y facturándolos al consumidor!. Lo demás va en concordancia. No tocar la pasta, tal es la consigna.
Este autodenominado acuerdo suda la impotencia por todos sus poros. Permanecer por debajo de 2º C, es algo que no se decreta. A poco que sea aún posible, hay condiciones drásticas que cumplir. Implican en definitiva consumir menos energía, y por tanto transformar y transportar menos materia. Hay que producir menos para la demanda solvente y satisfacer al mismo tiempo las necesidades humanas, particularmente en los países pobres. ¿Cómo hacer? Es la cuestión clave. No es tan difícil de resolver. Se podría suprimir la producción de armas, abolir los gastos de publicidad, renunciar a cantidad de productos, actividades y transportes inútiles. Pero eso iría en contra del productivismo capitalista, de la carrera por el beneficio, que necesita el crecimiento. ¡Sacrilegio!. ¡Tabú!. ¿Resultado de las carreras?. Cuando las emisiones mundiales deben disminuir el 80% al menos de aquí a 2050, cuando los países desarrollados son responsables de más del 70% del calentamiento, la única medida concreta planteada en el acuerdo es la detención de la deforestación… que no concierne más que al Sur y representa el 17% de las emisiones. ¿Avance ecológico? ¡En absoluto!. “Proteger” las selvas tropicales (¡expulsando a las poblaciones que viven en ella!) es para los contaminadores el medio menos caro de comprar el derecho a continuar produciendo (armas, publicidad, etc) y a contaminar…, es decir, a continuar destruyendo las selvas por el calentamiento. Es así como la ley de la ganancia pudre todo lo que toca y transforma todo en su contrario.
El planeta primero, la gente primero
Felizmente, frente a la derrota en la cumbre, Copenhague es una magnífica victoria en la base. La manifestación internacional del sábado 12 de diciembre ha reunido a unas 100.000 personas. El único precedente de movilización tan masiva sobre esta temática es el de los cortejos que reagruparon a 200.000 ciudadanos australianos en varias ciudades simultáneamente, en noviembre de 2007. Pero se trataba de una movilización nacional y Australia sufre de lleno los impactos del calentamiento: no es (aún) el caso de los países europeos de los que han venido la mayor parte de los manifestantes que, a pesar de una feroz represión policial, han sitiado la capital nórdica al grito de “Planet first, people first” [“El planeta primero, la gente primero”]. Frente a la incapacidad total de los gobiernos, frente a los lobbies económicos que impiden tomar las medidas para estabilizar el clima respetando la justicia social, cada vez más habitantes del planeta comprenden que las catástrofes anunciadas por los especialistas no podrán ser evitadas más que cambiando radicalmente de política.
Copenhague simboliza esta toma de conciencia. Se expresa por la participación de actores sociales que, hace poco todavía, se mantenían al margen de las cuestiones ecológicas, que incluso las contemplaban con desconfianza: organizaciones de mujeres, movimientos campesinos, sindicatos, asociaciones de solidaridad Norte-Sur, movimiento por la paz, agrupamientos altermundialistas, etc. Un papel clave es jugado por los pueblos indígenas que, luchando contra la destrucción de las selvas (¡en una correlación de fuerzas digna de David contra Goliat!), simbolizan a la vez la resistencia a la dictadura de la ganancia y la posibilidad de una relación diferente entre la humanidad y la naturaleza. Sin embargo, estas fuerzas tienen en común apostar más por la acción colectiva que por el trabajo de lobby, muy apreciada por las grandes asociaciones medioambientales. Su entrada en escena desplaza radicalmente el centro de gravedad. En adelante, la lucha por un tratado internacional ecológicamente eficaz y socialmente justo se jugará en la calle –más que en los pasillos de las cumbres- y será una batalla social- más que un debate entre expertos.
Mientras la cumbre oficial producía un pedazo de papel mojado, la movilización social y la cumbre alternativa han puesto las bases políticas de la acción a llevar por la base en los próximos meses: “Change the system, not the climate”, “Planet not profit”, “bla bla bla Act Now”, “Nature doesn’t compromise”, “Change the politics, not the climate”, “There is no PLANet B”. A pesar de sus límites (sobre el papel de las Naciones Unidas en particular) la declaración del Klimaforum09 es un buen documento, que rechaza el mercado del carbono, el neocolonialismo climático y la compensación de las emisiones por plantaciones de árboles u otras técnicas falsas. Cada vez más gente lo comprende: la degradación del clima no es debido a “la actividad humana” en general sino a un modo de producción y de consumo insostenible. Y saca la conclusión lógica de ello: el salvamento del clima no puede derivar solo de una modificación de los comportamientos individuales sino que requiere, al contrario, cambios estructurales profundos. Se trata de acusar a la carrera por los beneficios, pues ésta conlleva fatalmente el crecimiento exponencial de la producción, del derroche y del transporte de materia, y por tanto de las emisiones.
¿Fracaso?
¿Es una catástrofe el fracaso de la cumbre?. Al contrario, es una excelente noticia. Excelente noticia pues es tiempo ya de que se detenga el chantaje que impone que, a cambio de menos emisiones, haría falta más neoliberalismo, más mercado. Excelente noticia pues el tratado que los gobiernos podrían concluir hoy sería ecológicamente insuficiente, socialmente criminal y tecnológicamente peligroso: implicaría una subida de temperatura de entre 3,2º y 4,9ºC, una subida del nivel de los océanos de entre 60 cm y 2,9 metros (al menos), y una huida hacia adelante en tecnologías de aprendices de brujo (nuclear, agrocarburantes, OGM y “carbón limpio”, con almacenamiento geológico de millardos de toneladas de CO2). Centenares de millones de pobres serían sus principales víctimas. Excelente noticia pues este fracaso disipa la ilusión de que la “sociedad civil mundial” podría, por “la buena gobernanza”, asociando a todos los stakeholders, encontrar un consenso climático entre intereses sociales antagónicos. Ya es hora de ver que no hay, para salir de los combustibles fósiles, más que dos lógicas totalmente opuestas: la de una transición pilotada a ciegas por el beneficio y la competencia, que nos lleva derechos contra la pared, y la de una transición planificada consciente y democráticamente en función de las necesidades sociales y ecológicas, independientemente de los costes, y por consiguiente recurriendo al sector público y compartiendo las riquezas. Esta vía alternativa es la única que permite evitar la catástrofe.
El rey está desnudo. El sistema es incapaz de responder al gigantesco problema que ha creado de otra forma que infligiendo destrozos irreparables a la humanidad y a la naturaleza. Para evitarlo, es el momento de la movilización más amplia. Todos y todas estamos concernidos. El calentamiento del planeta es bastante más que una cuestión “medioambiental”: una enorme amenaza social, económica, humana y ecológica que necesita objetivamente una alternativa ecosocialista. El fondo del asunto: el capitalismo, como sistema, ha superado sus límites. Su capacidad de destrucción social y ecológica es claramente muy superior a su potencial de progreso. Ojalá pueda esta constatación ayudar a hacer converger los combates en favor de una sociedad diferente. Los manifestantes de Copenhague han abierto el camino. Nos invitan a unirnos a ellos en la acción: “Act now. Planet, not profit. Nature doesn´t compromise”.
Traducción de Alberto Nadal para Izquierda Anticapitalista
martes, 22 de diciembre de 2009
Declaración de Izquierda Anticapitalista
Unas medidas cuyo primer esbozo debería poner inmediatamente en guardia a la clase trabajadora y a los movimientos sociales: por un lado, “comisiones de estudio” sobre el modo de fomentar el empleo, pensar otro modelo productivo y gestionar el paro existente (es decir, charlatanería y burocracia); por otro, un análisis sobre la viabilidad del régimen de pensiones (o sea, ajuste de las retribuciones y prolongación de la edad de jubilación en perspectiva). Todo ello enmarcado, anuncia Zapatero, en un esfuerzo por reducir el déficit público generado por los “estímulos económicos del último período”. En otras palabras, ha llegado la hora de pasar factura por los miles de millones de euros entregados a los banqueros y a las multinacionales del automóvil. Y la cuenta se la van a presentar al pueblo.
Es hora de acordarse de la insistente cantinela de Toxo y Méndez desde hace más de un año: no procede organizar una huelga general contra un gobierno que respeta nuestros derechos. Y es hora de acordarse de lo que ha ocurrido desde entonces. Más allá de los datos del paro o del aumento de la pobreza, la manifestación del 3-D en Barcelona, preparatoria de la cita en la capital, mostró una imagen elocuente: poco más de cinco mil sindicalistas, pero prácticamente ninguna empresa en lucha. Nissan, Pirelli, Tycho, Simon… Tantas y tantas fábricas que, unos meses atrás, peleaban contra sus respectivos expedientes, han sido vencidas o incluso cerradas. Aquel mismo día, la resistencia de Lear, en las tierras del Ebro, daba sus últimos coletazos ante la Conselleria de Treball de la Generalitat: se obtenía una mejora en las indemnizaciones, pero todo el mundo iba a la calle. Y en torno a esas derrotas, encajadas una tras otra, miles y miles de despidos en pequeñas industrias auxiliares, en servicios, entre autónomos y falsos autónomos…
Madrid no supuso un balance de este curso desastroso. Las cúpulas sindicales trataron antes bien de enmascararlo… para seguir con la misma rutina, con el mismo espíritu de conciliación. Es cierto que se lanzaron huevos contra los retratos de Díaz Ferrán, de Rajoy, e incluso de Zapatero. Es verdad que no pocas voces gritaron que “hace falta ya una Huelga General”. Pero, ¿existe acaso una fuerza organizada dispuesta a prepararla y a impulsarla? La cuestión no es saber si una huelga general depende o no de CCOO y de UGT. Es tan indiscutible que un movimiento así necesita el concurso de sus afiliadas y afiliados, el compromiso de sus mejores activistas… como resulta evidente que gran parte de los cuadros de dirección de esos sindicatos no quieren dejar de ronronear en los enmoquetados despachos del “diálogo social”. A su izquierda, toda una constelación de corrientes sindicales combativas, desde CGT a organizaciones de ámbito nacional, autonómico y hasta local, tienen una visión mucho más clara de naturaleza de la crisis capitalista que enfrentamos. En conjunto, sus fuerzas no son nada despreciables; pero su fragmentación es muy grande, y su credibilidad entre los sectores más amplios de la clase trabajadora resulta aún muy limitada.
Venimos de lejos
Sin embargo, el problema que tiene el sindicalismo es más profundo. La crisis, al estallar, no sólo ha puesto al desnudo la inanidad del “modelo español de crecimiento”, basado en el ladrillo, los bajos salarios, el endeudamiento de las familias y la precariedad creciente del mercado laboral; ha colapsado al mismo tiempo el sindicalismo que se ha impuesto durante los años de bonanza económica y de expansión de las políticas neoliberales. Han pasado desapercibidas reformas legislativas, como la referida a los procedimientos concursales – que, hoy, ante una avalancha de cierres de empresas, transforma prácticamente las plantillas en un acreedor más, junto a bancos y proveedores. En ese período, la facilidad de acceso al crédito ha disimulado el bajo poder adquisitivo de los salarios; la demanda sostenida de mano de obra ha hecho lo propio con la inestabilidad y baja calidad del empleo. Y las políticas fiscales de los sucesivos gobiernos del PP y del PSOE han alentado la ganancia especulativa, sin tratar de colmar el importante diferencial de gasto social que sigue separándonos de los países industrializados de la Unión europea. En ese marco, la orientación conciliadora de los grandes sindicatos ha facilitado su profunda transformación. La dependencia respecto a las subvenciones se ha tornado decisiva para el mantenimiento de sus estructuras de liberados y de empresas de servicios. CCOO y , fundamentalmente UGT, se han convertido en maquinarias electorales en el mundo del trabajo, buscando una representatividad que les garantice ante todo reconocimiento institucional e ingresos. Esa deriva ha tenido dos efectos paralelos: por arriba, ha reforzado el arribismo y la connivencia con gobiernos y patronales; por abajo, ha diluido la cultura de lucha de clases y ha disgregado significativamente el tejido asociativo, los equipos militantes, la base social viva y organizada que daba fuerza a los sindicatos a nivel de empresas y de ramos. Éstos se han ido transformando cada vez más en aparatos referenciales de una masa trabajadora progresivamente individualizada. En cuanto a los ingentes colectivos de precarias y precarios, de autónomos y falsos autónomos, y de quienes trabajan en la economía sumergida – significativamente, mujeres e inmigrantes -, ni el sindicalismo más moderado, ni el más combativo han conseguido hasta ahora organizarlos.
Esa realidad del sindicalismo explica lo difícil de una reacción consecuente ante la crisis. Las resistencias de estos últimos meses han sido gestionadas según los parámetros y rutinas de la etapa anterior. La patronal no se engaña en cuanto a la correlación de fuerzas: conoce el talante de los líderes que tiene enfrente y es consciente de la debilidad estructural con que acuden CCOO y UGT a las mesas de negociaciones. Eso explica la arrogancia de la CEOE y el hecho de que haya podido bloquear durante meses y meses todos los convenios colectivos que ha querido. (Y que se atreva incluso a cuestionar ese marco contractual, propugnando “convenios de empresa” y, ¿por qué no?, individualizados).
Recomponer la base social
Este es el reto que se plantea a las corrientes del movimiento obrero que apuestan por la lucha de clases: la urgencia de una respuesta masiva ante la crisis… y la dificultad de construirla con estos materiales. Desde luego, no existen fórmulas mágicas, pero sí una línea de trabajo. Se trata de sostener, desde la búsqueda de la unidad de acción y el retorno a los métodos democráticos de las asambleas, las luchas y resistencias que, a pesar de todo, se abren aquí y allá. Se trata de unificarlas, popularizarlas, vincularlas a los movimientos sociales, empezando por las propias localidades o territorios. Se trata, sobre todo, de recomponer el tejido asociativo, los vínculos y solidaridades sin los cuales es impensable vertebrar un movimiento amplio y sostenido de la población trabajadora. Y ello debe hacerse venciendo la división. La izquierda sindical tiene en estos momentos una enorme responsabilidad. Sobre ella recae la tarea de reagrupar fuerzas, cuando menos en lo práctico, y de llegar a conectar con la afiliación, secciones sindicales o comités de empresa combativos adscritos a CCOO y UGT. Sólo ese engarce de distintas corrientes puede desbloquear la situación. Es ilusorio apostar, no ya por un “sorpasso” del sindicalismo conciliador, sino siquiera esperar un crecimiento significativo de la autoridad moral, implantación o influencia de las tendencias obreras más activas sin ese esfuerzo desde abajo por dar confianza en la lucha, por obtener ciertos éxitos en algunos conflictos, por preparar sistemáticamente un movimiento de conjunto que cambie el estado de ánimo general de la población trabajadora y le abra nuevas perspectivas.
Si nada bueno puede salir del “diálogo social”, hay que plantear un plan de urgencia social y ecológica a la altura de la gravedad de la situación que estamos viviendo: un plan que responda a la necesidad de dar plena cobertura al desempleo, detener la sangría de puestos de trabajo, revalorizar pensiones y salarios, combatir las desigualdades sociales, proteger los servicios públicos… Y eso ya sólo es posible con medidas muy decididas que retiren de manos privadas los grandes resortes de la economía y los transformen en instrumentos públicos al servicio de la mayoría: la unificación y nacionalización de la banca bajo control social; una reforma fiscal progresiva que haga pagar realmente a los ricos; la nacionalización de sectores estratégicos, como la energía… Esas son las palancas que necesitamos para encarar todo un proceso, democrático y participativo, de reconversión de la industria, de la producción agrícola y de la distribución en un sentido socialmente justo y medioambientalmente sostenible. No hay futuro para el movimiento obrero en los parámetros irracionales del productivismo capitalista globalizado. Mirad hacia la industria – emblemática donde las haya - de la automoción, y veréis que, en ese marco, el sindicalismo no tiene más horizonte que devenir una fuerza corporativista condenada a cosechar un fracaso tras otro.
Para abordar un giro tan ambicioso como necesario hacen falta una correlación de fuerzas y una disposición de la sociedad muy distintas de las actuales. Por eso resulta tan importante que la clase trabajadora dé un primer aldabonazo, mediante una huelga general que plantee sus exigencias más apremiantes. El 12-D demostró que aún estamos lejos de eso, que debemos empezar por juntar a todas y todos aquellos que, desde distintas tradiciones sindicales, reivindicaban hoy esa perspectiva unificadora. El 13-D, con su cascada de declaraciones conciliadoras, demuestra a su vez que no hay tarea más urgente.
22/12/2009
www.anticapitalistas.org
lunes, 22 de junio de 2009
Seguir avanzando en la construcción de una alternativa anticapitalista en Cataluña.
Frente a los intentos de que la crisis la paguen los y las trabajadoras y no sus responsables, es necesario organizar una respuesta social con criterios unitarios, buscando la convergencia entre las diferentes luchas, para evitar que éstas queden aisladas y sumar fuerzas. En los últimos meses hemos tenido importantes movilizaciones en Cataluña, que muestran la capacidad de resistencia social existente, pero también las dificultades reales para traducir el malestar social en fuerza social real. La crisis abre espacio para un discurso anticapitalista, que haga una crítica radical al sistema, pero si no somos capaces de articular la resistencia, también puede traducirse en desengaño, desmoralización, apatía o apoyos para alternativas reaccionarias. En los próximos meses habrá que seguir organizando las luchas desde abajo, barrio a barrio, centro de trabajo a centro de trabajo, y también ir preparando espacios de encuentro como el próximo Foro Social Catalán de enero de 2010 o las movilizaciones durante la Presidencia Española de la Unión Europea en el primer semestre también de 2010.
Pero con la resistencia social no es suficiente. Es necesario construir una alternativa anticapitalista en el terreno político, que no deje la representación política en manos de los partidos que hoy la monopolizan. La izquierda catalana tiene el reto de avanzar hacia la configuración de una alternativa para el conjunto de Cataluña, que ofrezca un proyecto de izquierdas ligado a los movimientos y a las luchas sociales. De momento, no existen vías claras para hacerlo, si bien este debe ser el horizonte de trabajo.
Las elecciones europeas, con los 5111 votos obtenidos por la lista de Revolta Global-Esquerra Anticapitalista y los 16576 votos de Iniciativa Internacionalista en Cataluña [también hay que señalar los 2452 y 3590 obtenidos en el País Valenciano y los 346 y 1562 en las Islas Baleares respectivamente ], han confirmado que existe un pequeño espacio para opciones alternativas a las de la izquierda oficial del gobierno de Entesa y que, a pesar de todas las dificultades estructurales, es posible empezar a abrir una pequeña brecha en el terreno electoral al margen de los partidos tradicionales. Las últimas elecciones municipales ya mostraron también la consolidación de algunas alternativas locales, con candidaturas de las CUP, las Candidaturas Alternativas del Vallès (CAV) y otras. Las dificultades materiales, organizativas, de presencia mediática, etc., hacen muy difícil poder construir una alternativa con audiencia de masas. Abrir grietas es complicado, pero poco a poco lo vamos consiguiendo.
Muchas personas de izquierdas, ante la inexistencia de una alternativa creíble, aún siguen apoyando, sin convicción y de mala gana, a los partidos tradicionales o, simplemente, siguen optando por la abstención resignada y crítica. Pero, al menos, se puede empezar a ir rompiendo con el dilema de votar instrumentalmente por el mal menor o quedarse en la abstención escéptica. Se trata de profundizar en este camino.
Una novedad importante de estas elecciones europeas es que un número significativo de militantes de formaciones como ICV o EUiA han optado por desmarcarse de estas formaciones, apoyando la candidatura de Revolta Global - Esquerra Anticapitalista. Es importante consolidar esta tendencia. Todavía son muchos aquellos y aquellas, sin embargo, que por pragmatismo siguen apoyando a estas formaciones, en espera de un giro hacia posiciones de izquierda ... que no llegará nunca. La gestión de ICV-EUiA en el gobierno de Entesa no deja dudas posibles y el alejamiento de estas formaciones respecto a los movimientos sociales y las luchas populares es cada vez más evidente. En cuanto a IU y EUiA, casos como el reciente pacto entre IU de Madrid y Esperanza Aguirre por el control de Caja Madrid, ponen en evidencia que el supuesto giro a la izquierda de Cayo Lara es simplemente cosmético.Mirando hacia el futuro y hacia el próximo periodo, en el terreno político consideramos que sería deseable poder poner en pie una candidatura anticapitalista para las próximas elecciones autonómicas, diferenciada de la izquierda institucional hoy hegemónica, subalterna a las políticas social-liberales y de los límites del marco constitucional vigente y de la fracasada reforma estatutaria. Desde Revolta Global - Esquerra Anticapitalista estamos dispuestos y dispuestas a avanzar por esta vía, continuando el camino emprendido en estas elecciones europeas y que valoramos como un positivo pequeño paso adelante en la construcción de una alternativa anticapitalista.Para avanzar en esa dirección esperamos contar con el apoyo de más militantes desencantados de los partidos tradicionales, de ICV-EUiA que se vayan decantando hacia la construcción de una alternativa anticapitalista, así como de activistas de movimientos sociales que compartan la necesidad de construir nuevos referentes políticos.
Consideramos también importante discutir fraternalmente, desde las diferencias de proyecto y desde el respeto mutuo, con Iniciativa Internacionalista en caso de que ésta tenga continuidad después de las elecciones europeas. Es importante mantener una buena relación entre ambos proyectos e ir explorando vías de colaboración futuras, para consolidar las grietas abiertas en las elecciones del 7 de junio.
Finalmente, también es importante articular una discusión y explorar vías de colaboración con otros sectores de la izquierda catalana, que no han estado presentes de forma propia en las elecciones europeas, como la CUP, que tiene abierto un proceso de discusión sobre la conveniencia o no de presentarse a las próximas elecciones autonómicas. Si la CUP decide presentarse a las elecciones autonómicas, y lo hace en base a unos planteamientos situados en ruptura con las políticas del actual gobierno de Entesa y sobre unas bases programáticas anticapitalistas, consideramos que sería positivo explorar la posibilidad de poder articular una candidatura conjunta, desde el reconocimiento de las diferencias y realidades diversas que representamos, y abierta a otros sectores y activistas de movimientos sociales de perfil combativo y anticapitalista, ligada a las luchas sociales y con un planteamiento no gestionario.
No existen fórmulas mágicas para la articulación de una nueva alternativa anticapitalista en Cataluña. Las confluencias entre los diferentes sectores organizados deben ser fruto, no de acuerdos en frío y artificiales desde arriba, sino consecuencia de un trabajo previo en común y de la verificación de acuerdos suficientes, en el terreno programático y de práctica cotidiana, y del establecimiento de confianzas mutuas y del reconocimiento de la propia pluralidad de la izquierda combativa y la especificidad de los diferentes proyectos existentes.
Entre todos y todas, tenemos el reto de comprobar si ello es posible e ir forjando un camino común por parte de los y las que estamos convencidas de que hay que cambiar el mundo de base
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domingo, 7 de junio de 2009
SOBRE LA UNIDAD EN LA IZQUIERDA. Apuntes para un debate
El debate sobre la unidad en la izquierda a veces se ha planteado en una lógica que enfrenta por un lado la situación real frente a una situación idílica que jamás ha ocurrido en la historia. Se presupone un ejército de Pancho Villa que sería deseable que caminara hacia la consolidación de un Ejército Rojo, fuerte y estructurado, como si las estructuras de la izquierda fueran ajenas a los procesos sociales. Ni siquiera en el momento en que por primera vez en la historia se consolidaba la primera gran victoria de la clase trabajadora que daba lugar al primer estado obrero del mundo, se dio tal unidad en la izquierda. Leyendo las primeras páginas de “Diez días que estremecieron el mundo” uno se percata inmediatamente de que la pluralidad respecto al número organizaciones obreras (independientemente de su influencia) era un claro síntoma del vigor y potencialidad de la clase trabajadora en vísperas de la revolución rusa. La unidad, por tanto, ha de clarificarse y contextualizarse. No existe unidad en el vacío o en el mundo de las ideas platónicas.
En primer lugar, en el contexto histórico actual es necesario delimitar el espacio de una hipotética unidad de la izquierda. Hablando de forma un poco más grosera en los términos, la izquierda, en tanto y en cuanto ha afrontado la contradicción que plantea la defensa de los intereses de la mayoría social viviendo en un sistema cuya lógica es la acumulación de capital de manos de una minoría social, presenta un panorama de división mucho mayor que las fuerzas políticas de la derecha. Tras la ofensiva neoliberal, la división es mayor si cabe. El viejo debate entre Reforma vs. Revolución vuelve con nuevos colores y nuevas contradicciones, planteando que la primera gran división dentro de la izquierda se da en cuestiones clave que tienen que ver con aceptar o no la gestión del sistema para unos o su co-gestión con el social liberalismo para otros. Vemos por tanto, que la unidad en la izquierda no es un concepto vacío sino que es algo lleno de contenido político, el mismo que delimita hoy día los proyectos del Partido Socialista Obrero Español y de Izquierda Unida respecto del resto de fuerzas que se sitúan a la izquierda de los mismos.
En segundo lugar, hay que hablar de a qué nos referimos con aquello de unidad. ¿Un único partido? ¿Luchas unitarias? ¿Candidatura electoral única? De nuevo, el debate no se puede plantear como una cuestión de principios, porque el contexto pesa más que las ideas. La izquierda política no es un quiste aislado del entorno, sino que nace, vive y muere en él. ¿Cómo generar unidad ante un panorama de derrota general de la clase trabajadora? ¿A qué unidad podemos aludir cuando no se generan los necesarios marcos unitarios por la base entre las distintas fuerzas de la izquierda transformadora? ¿A qué victoria hacemos referencia como efecto fundador de un nuevo proceso constituyente? El nuevo sujeto político en Francia (NPA) no fue un decreto de su predecesor, la LCR. El proceso de construcción del NPA sólo puede entenderse desde las dinámicas de lucha originadas en los comités del NO a la Constitución Europea, que lograron una batalla unitaria seguida de la primera gran victoria de lo que podríamos llamar como la izquierda anti-neoliberal. La dinámica de lucha de las clases populares generada desde entonces, con contundentes victorias como la del CPE, hace que el contexto sociopolítico al otro lado de los Pirineos no tenga nada que ver con el que aquí vivimos. Después llegó el tema de la delimitación en los términos en los que he mencionada más arriba. Por lo tanto, no cabe decretar desde arriba la unidad de la izquierda transformadora -véase el caso de las tres candidaturas de la izquierda revolucionaria en el estado español (IA, II y PCPE) a las elecciones europeas, amén de otras gentes- si antes no se han generado procesos de lucha amplios qua hayan sido capaces, no sólo de limar las asperezas en el día a día y dotarnos de un programa mínimo común, sino de reforzar la propia confianza entre las clases populares con una victoria que golpee de lleno en la psique de las y los de abajo.
Por lo tanto, la unidad de la izquierda no es un valor en sí, sino más bien algo que tiene un fuerte contenido político que hay que delimitar. No sólo hay un debate que señala el punto caliente del contenido (la cogestión del sistema), sino también del continente (partido, unidad en la lucha, candidatura, etc). Ambas cuestiones son inseparables del contexto sociopolítico. En cierta medida, evitando consideraciones deterministas, la fragmentación de la izquierda transformadora y, lo que es más, su escasa capacidad de intervención en la política general no son sino reflejo del estado de fragmentación y derrota general de la clase trabajadora, en tanto y en cuanto las organizaciones obreras son expresiones de ésta.
Somos muchos los y las que apostamos por la unidad de la izquierda radical en las luchas, pero a falta de dinámicas más amplias y victorias concretas, ésta unidad tiene los claros límites que refleja la correlación actual de fuerzas entre capital y trabajo. En nuestras manos está subvertir esta situación, cambiar la correlación de fuerzas y situarnos en un panorama más favorable en el que uno más uno no sea igual a cero.
